La palabra antibiótico significa “contra la vida”, y procede de las palabras griegas anti (contra) y bios (vida). El término fue propuesto por Waksman, descubridor de la estreptomicina, para definir sustancias dotadas de actividad antimicrobiana y extraídas de estructuras orgánicas vivientes. Son sustancias que a concentraciones bajas, inhiben el crecimiento o provocan la muerte de las bacterias. Desde la antigüedad el ser humano ha utilizado compuestos orgánicos para el tratamiento de enfermedades infecciosas, como el extracto de algunas plantas y hongos de algunos quesos. Pero podemos decir que es en el siglo XX cuando comienza el gran desarrollo de estos compuestos.
Los antibióticos pueden ser de dos tipos según su efecto: bacteriostaticos (las bacterias dejan de multiplicarse) o bactericidas (bacterias mueren). Para desempeñar estas funciones, los antibióticos deben ponerse en el contacto con las bacterias.
Su desarrollo comienza en 1900, cuando el bacteriólogo alemán Rudolf von Emmerich aisló una sustancia que podía destruir los microbios causantes del cólera y la difteria en un tubo de ensayo, pero no pudo aplicarlo al tratamiento de las enfermedades.


La estreptomicina tuvo especial relevancia al ser un agente bacteriostático y bactericida selectivo, activo contra las bacterias grampositivas y gramnegativas. Esta nueva sustancia era efectiva para el tratamiento de la tuberculosis pulmonar. En este caso es llamativo el enfrentamiento entre sus descubridores por reivindicar el descubrimiento, y patente, lo que les enfrentó en un juicio donde se reconoció que los 3 eran los descubridores. Sin embargo, con posterioridad, el Premio Nobel sólo se le concedió a WaKsman.
A principios de 1970, durante el estudio de organismos de la tierra, en busca de inhibidores de la síntesis de peptidoglucano, se descubre el imipenem, que dio lugar a una nueva clase de antibióticos de amplio espectro, los carbapenémicos. Este descubrimiento supuso el desarrollo de los antibióticos betalactámicos.
En la actualidad, no sólo no se han conseguido erradicar completamente las enfermedades infecciosas, sino que muestran una tendencia emergente, entre otras cosas por la aparición de resistencias por parte de los microorganismos frente a los antibióticos. Por ello el descubrimiento de nuevos antibióticos, así como la creación de antibióticos semisintéticos o sintéticos sigue siendo de gran importancia.
Sin embargo, debido a la gran capacidad de mutación de las bacterias, constantemente aparecen nuevas cepas bacterianas resistentes a los antibióticos, por lo que es necesario el constante desarrollo de nuevos antibióticos para asegurar su eficacia. Por ello es importante resaltar que no se debe realizar un uso abusivo de los antibióticos, ya que con ello se potencia este efecto de aparición de resistencia en bacterias y sobre todo no utilizarlos en las infecciones de origen vírico ya que frente a los virus son ineficaces.
Muy bien
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